José María
Pascual
Todo comienza en
1967
Nací en Beirut (Líbano). Mis padres, Carmen Pascual y Fernando López (músico) se encontraban en plena gira con una orquesta en Oriente Medio, sin fecha de regreso a España.
Pero pocos meses después nos sorprende la «Guerra de los Seis Días» y el 13 de junio abandonamos Beirut en un carguero repleto de trigo (el «Benicarló»), llegando a Cartagena 24 días después.
Beirut, 1967
Hasta donde alcanza mi memoria, recuerdo mi niñez siempre ligada a la música. Mi padre pasaba poco tiempo en casa pero dejaba siempre a nuestra disposición cientos de vinilos con toda clase de estilos musicales. Mi hermana, Carmen, y yo lo escuchábamos TODO.
Fue por casualidad, en una de sus sesiones como músico de estudio, que hiciera falta una voz de niño para un spot de natillas. La mujer que debería imitar esa voz de niño (así se hacían antes los anuncios «con» niños) no pudo asistir a la grabación y mi padre preguntó si querían que lo intentase yo.
Tenía 6 años y fue la primera vez que mi voz salió en televisión. Fue el comienzo de una larguísima carrera musical en el anonimato. Una carrera que comenzó en 1973 y que, a día de hoy, sigo teniendo la suerte de poder decir que no ha finalizado. Spots de publicidad en TV, bandas sonoras, colaboraciones con grandes artistas y compositores, doblaje cantado para películas y series infantiles… y hasta la dirección de la mítica Topolino Radio Orquesta.
Sin embargo, lo que claramente marcaría un antes y un después en esta carrera sería el día en el que me convertí en el intérprete de la banda sonora de una de las series de dibujos animados más famosa del mundo: Marco.
Y todo esto, acompañado de una formación actoral, me define como un «multitarea» que lleva casi toda una vida compaginando su pasión artística con su profesión de diseñador gráfico.
Con público, mucho mejor
DE JOSÉ MARÍA LÓPEZ A JOSÉ MARÍA PASCUAL
Fue por un error de la casa discográfica que, en lugar de aparecer en el disco como intérprete de las canciones de «Marco» como José María López, apareciese con mi segundo apellido, Pascual. Ante esa pequeña «adversidad», a mi padre se le ocurrió la idea de dejarlo así como nombre artístico y, desde entonces, en el mundillo del espectáculo soy más conocido como José María o Chema Pascual.
A pesar de disfrutar, y mucho, de mis horas en estudios de grabación, después de acabar la etapa de «Marco» y no tener ya la posibilidad de dar conciertos en directo, me di cuenta de que tenía que hacer algo para volver a sentir al público de cerca que es, al fin y al cabo, lo que más puede gustarle a un artista.
Si hay algo que aprendí desde muy pequeño es que no hay nada comparable con el calor de un público en directo. Sus caras, sus miradas, sus reacciones, sus aplausos… no puede compararse con nada.
Decidí estudiar interpretación y formé parte de un grupo amateur de teatro en el que disfruté mucho. También estudié magia con el maestro de maestros, Juan Tamariz, lo cual me permitió conocer y aprender de grandes figuras de esta disciplina artística como lo son el Mago Migue, Rafael Benatar, Woody Aragón, Miguel Gómez… y actuar como mago en numerosos locales de Madrid llegando, incluso, a compartir escenario con artistas de la talla de Luis Boyano o el maravilloso e inigualable Pepe Carroll.
Sin duda, el mayor placer de mi vida ha sido poder hacer teatro y animaciones en centros de ocio que me han permitido sentirme muy cerca de la gente. Eso me ha dado muchísimas satisfacciones.
Diseño gráfico
Mi profesión principal es diseñador gráfico. He trabajado para Sony, Disney, Procter&Gamble, Orange, Globalia…
FOTOGRAFÍA
Impartía clases de retoque fotográfico y diseño gráfico en la Escuela Superior de Dibujo de Madrid (ESDIP).
¿Sabías…
que de mi padre heredé la pasión por la fotografía? Desde pequeño me gustaba hacer fotografías y revelarlas en casa con él. Teníamos una ampliadora en blanco y negro. Ver cómo iba apareciendo la fotografía en un papel blanco me parecía auténtica magia.
Sin embargo, he dedicado la mayor parte de mi trayectoria laboral al diseño gráfico, profesión a la que me dedico desde que terminé el Servicio Militar.
Esta profesión hizo que me tuviera que formar, entre otras cosas, en el retoque fotográfico. Era un tipo de trabajo que los clientes pedían con mucha frecuencia. Así, que yo recuerde, llevo trabajando con Photoshop desde que lo inventaron con su versión más básica e insufrible (los que trabajen con él desde hace años seguro que me entienden).
No tardé en tener mi propia cámara. Opté por apuntarme a un par de cursos de fotografía de moda para adquirir ciertos conocimientos básicos sobre el manejo de la máquina, por supuesto, pero también me vinieron muy bien para saber lo que es trabajar con modelos, dirigirlos, etc. Ya solo era cuestión de llamar a todas las amigas y amigos que tenía a mano y rogarles que tuvieran la paciencia de posar para mí. Esto me sirvió para darme cuenta de que era un pésimo fotógrafo y que tenía que hacer uso de mis conocimientos de Photoshop para obtener resultados algo más «dignos».
Y los resultaros fueron llegando, claro que sí. Empecé a firmar mis trabajos de fotografía como José María Pascual o Chema Pascual, para conservar el nombre «artístico» que me llevaba acompañando desde que tenía 9 años.